No encuentro las palabras para describir lo que sucede. No hay una nostalgia que me haga pensar en analogías oscuras y románticas. Tampoco una alegría desenfrenada que me de un toque de humor para contar las cosas.
Pensarán que, entonces, lo mejor sea dejar de escribir. Esperar a que algún suceso fortuito me genere alguno de esos dos estados tan creativos.
Pues no, me rehuso a escribir sobre penas o amores encontrados. Me niego absolutamente a caer en tal redundancia... Estoy pisando el borde del abismo, pero aún me mantengo firme en la tierra.
¿Qué más bello que escribir lo natural de lo cotidiano? Sin afanes de versos románticos o lamentos perpetuos.
Estoy en paz conmigo misma, estoy tranquila por la vida.
Qué lindo, qué bueno decir: estoy viviendo. Y estoy en paz con ello.
viernes, 4 de febrero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Enciéndeme
Una melodía envolvente deja mis músculos en jaque.
No tengo mucha resistencia, mis manos no me obedecen.
Y esa voz, susurrante, melosa, amante de mis oídos.
Es excitante, como un orgasmo celestial que no cesa,
mucho más profundo que el simple placer carnal.
Es un instante, una palabra que suena y logra la plenitud.
No es salvaje, no es erótico, es vital.
Es real.
Es pasión.
No tengo mucha resistencia, mis manos no me obedecen.
Y esa voz, susurrante, melosa, amante de mis oídos.
Es excitante, como un orgasmo celestial que no cesa,
mucho más profundo que el simple placer carnal.
Es un instante, una palabra que suena y logra la plenitud.
No es salvaje, no es erótico, es vital.
Es real.
Es pasión.
~no sé distinguir entre besos y raíces...
miércoles, 12 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Disney
Viendo viejas películas de mi infancia, caen en mi caja de recuerdos las historias de príncipes y princesas, donde la magia y el valor se adueñan del momento, todo parece posible, los malos pierden la batalla y todotiene un final feliz.
¿Qué ha sido de todos esos sueños de un mundo ideal? ¿Dónde se han escondido los genios y hadas madrina que hacen nuestros deseos realidad?
Nuestra inocencia ha quedado estancada en la última página del libro, la última canción de la película. Ahora sabemos que no existen las alfombras mágicas ni hay manzanas envenenadas. Que no hay hombres valientes dispuestos a arriesgar su vida contra un dragón con tal de rescatarnos de nuestra torre prisionera.Sin embargo, es lindo poder perderse una hora o dos, o aún un instante nomas, dentro de esos recuerdos, esos sueños que alguna vez también fueron nuestros.Y a pesar de saber que no hay unicornios ni árboles que hablan, me siento una princesa a mi manera, que mientras vive disfrazada entre la multitud, espera aún al guerrero que la venga a rescatar.
¿Qué ha sido de todos esos sueños de un mundo ideal? ¿Dónde se han escondido los genios y hadas madrina que hacen nuestros deseos realidad?
Nuestra inocencia ha quedado estancada en la última página del libro, la última canción de la película. Ahora sabemos que no existen las alfombras mágicas ni hay manzanas envenenadas. Que no hay hombres valientes dispuestos a arriesgar su vida contra un dragón con tal de rescatarnos de nuestra torre prisionera.Sin embargo, es lindo poder perderse una hora o dos, o aún un instante nomas, dentro de esos recuerdos, esos sueños que alguna vez también fueron nuestros.Y a pesar de saber que no hay unicornios ni árboles que hablan, me siento una princesa a mi manera, que mientras vive disfrazada entre la multitud, espera aún al guerrero que la venga a rescatar.
jueves, 30 de diciembre de 2010
6 años
Y seguirán siendo muchos más. Es inevitable que el tiempo pase, pero eso no apaga el dolor en los corazones que perdieron parte de su alegría el 30 de diciembre hace 6 años atrás. Eso no calma las pesadillas de los que perdieron la inocencia en medio del humo y los gritos. 6 años no deja de marchitar los sueños de una juventud que se golpeo de frente con la cruda realidad.
Hace 6 años atrás existían la inocente rebeldía del “no importa qué pase”, hoy estamos ahogados en una maraña de miedos e incertidumbres. La vida nos dio un vuelco de 180º y ningún minutero podrá girar contra ello.
Hoy estamos todos de pie, nuevamente frente a lo que vendrá, seguimos parados y levantando la mano para que la justicia sea real, para que no existan más sitios de duelo en la ciudad ni en el país. Que ya no se permita poner en riesgo la vida.
Las cárceles no son suficientes, el hierro frío apaga las llamas de nuestro duelo.
Hoy, nuevamente, estamos luchando para que la sociedad sea consciente y nunca, pero nunca más, perdamos tanto ángeles por la imprudencia.
Hace 6 años atrás existían la inocente rebeldía del “no importa qué pase”, hoy estamos ahogados en una maraña de miedos e incertidumbres. La vida nos dio un vuelco de 180º y ningún minutero podrá girar contra ello.
Hoy estamos todos de pie, nuevamente frente a lo que vendrá, seguimos parados y levantando la mano para que la justicia sea real, para que no existan más sitios de duelo en la ciudad ni en el país. Que ya no se permita poner en riesgo la vida.
Las cárceles no son suficientes, el hierro frío apaga las llamas de nuestro duelo.
Hoy, nuevamente, estamos luchando para que la sociedad sea consciente y nunca, pero nunca más, perdamos tanto ángeles por la imprudencia.
"Y que nunca, pero nunca se repita..."
lunes, 13 de diciembre de 2010
Sin saber cómo ni por qué
No lo entiendo, realmente no lo entiendo. No fuiste más que un leve soplo en esta tempestad que llamo vida. No tuviste tanto protagonismo como otros que te antecedieron o te precidieron después. Sin embargo, es a vos a quién elige mi sueño para hacerme estremecer. No logro olvidarte por más sencillo que me resulte. Has cobrado un significado más profundo que tu propia mirada. Te has convertido en algo mucho más especial de lo me esperaba.
En su momento, perdí la partida. Y ahora esta vida no me tira buenas cartas, pero en otra vida, espero volverte a ver.
En su momento, perdí la partida. Y ahora esta vida no me tira buenas cartas, pero en otra vida, espero volverte a ver.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Lo perdimos todo
Nos confiamos que el mundo era demasiado extenso, que no tendríamos por qué preocuparnos si estábamos dispuestos a intentarlo. Pero una dura realidad nos golpeó de frente. Tuvimos que admitir que no sabíamos todo lo que creíamos saber. Perdimos la inocencia por el miedo de perder.
Y ahora hay que vagar por estas calles sin saber dónde nos espera una nueva crueldad, o si ese guiño es en realidad la puerta a nuestra felicidad. Nos volvieron desconfiados, mudos los gritos que se agolpan en nuestra garganta. Ahora ya no hay más zapatos que nos protejan los pies. Perdimos la inocencia, cansados de temer.
Duelen las ampollas que coparon nuestra alma. Tiemblan las piernas de tanto caminar, el frío nos tirita cada poro de la piel. Y tira para abajo la pena, hasta que nuestras rodillas flanqueen o hasta que de cara al barro deseemos la muerte. Perdimos todo lo que no motivaba o nos aferraba a festejar. Ahora no nos dejaron más que un vacío en el espíritu que cuesta rellenar.
Perdimos todo lo que creímos bello alguna vez, que creímos nuestro alguna vez. Lo perdimos, puede ser.
Lo que no se dieron cuenta es que vemos la luz al final del túnel… Ahora el recuperar lo perdido nos alienta a continuar, a seguir luchando hasta el final.
Y ahora hay que vagar por estas calles sin saber dónde nos espera una nueva crueldad, o si ese guiño es en realidad la puerta a nuestra felicidad. Nos volvieron desconfiados, mudos los gritos que se agolpan en nuestra garganta. Ahora ya no hay más zapatos que nos protejan los pies. Perdimos la inocencia, cansados de temer.
Duelen las ampollas que coparon nuestra alma. Tiemblan las piernas de tanto caminar, el frío nos tirita cada poro de la piel. Y tira para abajo la pena, hasta que nuestras rodillas flanqueen o hasta que de cara al barro deseemos la muerte. Perdimos todo lo que no motivaba o nos aferraba a festejar. Ahora no nos dejaron más que un vacío en el espíritu que cuesta rellenar.
Perdimos todo lo que creímos bello alguna vez, que creímos nuestro alguna vez. Lo perdimos, puede ser.
Lo que no se dieron cuenta es que vemos la luz al final del túnel… Ahora el recuperar lo perdido nos alienta a continuar, a seguir luchando hasta el final.
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