viernes, 20 de junio de 2014

Certeza

Sé exactamente lo que estoy perdiendo. Es por eso que el dolor nace de lo más profundo. Aunque a veces lo aplaquemos, aunque a veces nos permitimos un paréntesis, el trasfondo no cambió.
Y ahora sé, por fin lo comprendo, que tengo que seguir sin mirar atrás. Y sé que jamás amare a otro hombre como te amo hoy a vos. Y ese amor quedara escondido en lo más profundo de mi ser. Es la certeza que me acompañará por siempre. No hay estrella que me haga brillar más que tu sonrisa.
Y debo soltar mis manos de las tuyas. Debo volver a caminar. Y también sé que seguiré soñando cada noche con volverte a cruzar. Porque amores como este jamás mueren.

sábado, 14 de junio de 2014

Una anestesia, por favor.

¿Cómo anestesiar mi corazón?
En estos días en que todo duele más de la cuenta, en que el alma se fragmenta cual cristal fino. Necesito algo que me calme los espasmos, me aligere el retumbe en mi cabeza y me permita continuar mi vida, lo más cercano a la normalidad, sin llanto, sin miradas muertas.
Necesito algo que me ayude a no pensar en lo que fue y en lo que podría haber sido.
Necesito algo que me haga olvidar las caricias, los besos y los abrazos.

Tan sólo por un instante aunque sea, para volver a ver el brillo de las cosas, para alejar las nubes de tormenta que se instalaron en mi cuerpo.

domingo, 1 de junio de 2014

Laberinto sin razón

Estoy metida hasta el cuello en este laberinto que yo misma construí. Me empeciné en hacerlo el más retorcido, infalible y cautivador que alguien pudiese ver.
Quería dar muestra de aquello que podía hacer y termine atrapada y sin orientación en sus paderes altas, verdes e insinuantes.
El laberinto con músicas místicas, luces tenues, se volvio mi cárcel perpetua, porque es mi voluntad quien custodia la puerta.

La verdad

A quién quiero mentirle? Simplemente no puedo seguir así fingiendo que no me importa saberte lejos. Sigo esperando verte cada día, que el destino nos encuentre y nos haga ver que es una estupidez estar lejos. Te extraño en lo más profundo de mi ser, te amo como no pensé amar a nadie en esta vida. Suena exagerado, lo sé, pero tengo mis razones para saberlo. Mi corazón se detiene tan solo al pensar que no volveré a tocar tu piel. Y las lágrimas caen, nuevamente desde lo profundo de mi alma. Y aunque intento retenerlas, intento que no sigan regando mis mejillas, no logro contenerlas.

No quiero decepcionarte, pero no llegué a aprender a vivir sin vos.
Y no me pidas que lo aprenda.
Te extraño.
Te amo.