viernes, 13 de noviembre de 2015

jueves, 29 de octubre de 2015

Verborragia sideral

Las palabras vuelan a la mente, llegan como un papel llevado por un viento huracanado que viene a quebrantar todas las voluntades construidas con castillos de naipe.
¿Que tanto significa una palabra que se quema entre las leñas de una vida caótica y sumergida en la vorágine de una civilización sin control?
¿Qué sentido se le encuentra al sin sentido que se presenta ante los ojos y muestra una realidad que no habíamos llegado siquiera a imaginar?
Estar sumergido en un mar de letras que se mueven en circulo desordenando y ordenando la coherencia en un baile celestial.
Digamos que estamos en una posición en que no sabemos si es mejor interpretar las señales o dejarlas allí, quietas en su posición, sin prestarles atención, esperando que pierdan el sentido en un mundo que se derrite y nos lleva como en un río de mágica sensación.
Y todo este tiempo en que nos quedamos pensando en toda esta locura que nos envuelve y a priori no parece tener mucho sentido, encontramos un símbolo, una flecha que nos marca una dirección. En ese momento en que descubrimos que todo aquello que no comprendíamos, un día cobra valor, se vuelve brillante y de alta definición. 
Ese día, hemos descubierto uno de esos grandes pilares que nos marcan a fuego, que nos indican por qué, siempre el porque, estamos aquí.

lunes, 26 de octubre de 2015

Imágenes

Tengo un millón de imágenes en mi cabeza, que aparecen como flashes... Que se conectan con una palabra o quizás un par de ellas.
Son imágenes que no sé de donde nacen, pero fluyen como la sangre por mis venas y me dan ganas de volcarlas al mundo real, fuera de mi mente para que conozcan la realidad, que sientan lo que es la luz, el viento, la magia de poder generar algo único e inmutable como ser una fotografía.
Esas imágenes que se mueven por mi ser, son arte... Arte circulando por mis venas, que llega a mi esencia más pura y siniestra.
Y fomentan las palabras, que mis manos se encargan de registrar para no perder el sentimiento que han logrado capturar.
Y en esa combinación, hermosa e imperfecta de imágenes y palabras, de errores y aciertos es que se genera una luz que emana de mis alas invisibles y da energía a la semilla de la pasión que habita en mi interior, convirtiéndola en planta de verdes hojas, de vida pura.

domingo, 9 de agosto de 2015

Agua

Vital, que está presente en cada esquina, en cada célula de nuestro cuerpo. El agua es un agente imprescindible de nuestra vida.
Nos representa felicidad y tristeza. Calma e impronta. El agua nos permite purificarnos por dentro y por fuera.
El agua es la vida materializada. Un sentimiento puro que podemos tomar entre las manos.
Es agua es el elemento  más versátil para ayudarnos a ver en lo que nos hemos convertido.

sábado, 1 de agosto de 2015

El tren

Estaba allí, sentada mirando por la ventana. Las nubes del atardecer se devoraban el cielo mientras el sol, avergonzado por su desfachatez, se ocultaba tras el horizonte.
El tiempo pasaba, la música se apropiaba de mis oídos y mi mente volaba lejos, intentando alcanzar la altura de las nubes, intentando lanzar mis sueños como papeles al viento, y verlos transformarse en aves veloces y capaces de recorrer el mundo.
A medida que el tren avanzaba, mi imaginación creaba un universo propio donde explayarme. En busca de encontrarle la respuesta a una pregunta nunca formulada.
Así fue que el paisaje conocido se entrometió entre mis ojos, indicándome que había llegado a mi estación. Bajé del tren con miedo a que el universo de mi imaginación me dejase atascada en la puerta del vagón.
Saliendo de la estación, me di cuenta que en ese viaje en tren, hallé otro espacio para encontrarme; dónde mi mente armó su propio recorrido, mucho más lejos del suelo y más cerca de mí misma.
Es bueno saber que uno puede hallarse a sí mismo reflejado en el cielo y en el camino.

domingo, 28 de junio de 2015

Perdidos en el tiempo y espacio

Los vi allí, en una esquina refugiándose del viento. La tarde caí despiadada sobre la ciudad, sin atender a los quejidos de quienes deseaban un poco más de luz solar. El frío se intensificaba a medida que los rayos del sol se ocultaban tras el horizonte.
Fue entonces que los vi, iban ajenos al mundo que los rodeaba, inmersos en un abrazo que no pude saber si era amoroso o fraternal. Sólo supe que esas dos personas que caminaron delante de mí durante un par de cuadras eran diferentes, no tenían esa aura oscura de aquellos que han caído en la miseria de vivir por inercia. Reían, caminaban, vivían. Parecía no importarles las guerras, el odio, la decadencia de la sociedad. Ellos eran felices como si vivieran en un mundo ajeno al que pisaban. Debo admitir que primero recelé de ellos, pero a medida que avanzábamos, ellos en su camino, y yo en el mío pasos detrás, me contagiaron su vitalidad, esa forma de disfrutar aún del frío, de la noche inminente, de un simple paseo por las calles. Y sonreí. No pude más que sonreír al saberme espectadora de esos ejemplares felices de la vida humana.
Me dirán que es habitual ver gente riéndose, paseando, "disfrutando". Pero les digo que me crucé con mucha gente en mis caminatas por la ciudad, muchos riendo, diciendo ser felices, sin embargo al mirarlos a los ojos, los mismos estaban vacíos. Estas personas, en cambio, eran algo especial, porque en sus miradas había luz, había ganas.
Fue esos minutos en que pude observarlos, que me recargué, me llené de vida yo también, feliz de encontrarme con quién aún confía en la vida que nos tocó, que vive su vida y no a pesar de ella.

sábado, 6 de junio de 2015

#Niunamenos

Cómo toda tormenta furiosa que al poco tiempo se acaba y todo vuelve a su estado anterior, aunque un poco más húmedo, pero no lo suficiente como para atraer la atención... Temo que esta campaña está llegando a su ojo de tormenta y pronto dejaremos de levantar los puños y el status quo nos absorberá la humedad extra.
Porque noto que en este mundo todo se mueve por inercia. La gente va y viene hasta que algo la detiene. Y muchas manos invisibles están poniéndose en el camino para que el río no siga su curso.
¿Suena pesimista? No, es un análisis frío.
Todos levantamos la mano cuando nos preguntan si queremos hacerlo mejor. Pero nadie se ofrece a ensuciarse las manos para hacerlo. Lo dejamos en el otro, al personaje frente al cual nos paramos en conjunto. 
Hay un grupo minoritario que se esfuerza por hacer algo. Pero siempre que esos grupos sean individualistas y piensen en alianzas en lugar de en colaboración, estaremos perdidos.

Si queremos hacer un cambio, si realmente el ser humano quiere ser diferente se tiene que empezar muy de abajo. Se tiene que concienciar a la gente que el cambio no es de un día, que es un sacrificio largo y continuo de enseñanza, de solidaridad, de respeto y humildad. El cambio es posible, si logramos impulsar una educación que fomente la colaboración, la búsqueda de acuerdos y no de diferencias, donde lo importante sea lograr algo entre todos y no que uno logre superarlos a todos. Somos una sociedad competitiva hasta lo vomitivo. Todos los objetivos implican superar al resto, impresionar a todos y ser unos pocos. 
Mientras ese sea el foco, mientras que no se haga un cambio de paradigma, lamentablemente estaremos condenados a la inercia, a las marchas aisladas, a los gobiernos abusivos y a la autodestrucción como sociedad. No seremos mejores hasta que mejores sea únicamente en plural.

Que se entienda, ni una mujer menos, ni un niño menos, ni un marginal menos, hay muchas cosas que tenemos que trabajar para que cada vez sean menos.