miércoles, 27 de abril de 2011

Vas

Por alguna calle de la ciudad caminas.
De vez en cuando volves hasta acá,
esperando la respuesta perfecta, 
esa que nunca vas a escuchar
porque no soy lo que esperas de mí.
Soy lo que siempre quise ser:
libre, como el viento, como el fuego.
Y así tendrás que aceptarme, 
así tendrás que amarme,
porque eso no lo pienso cambiar.

Y aunque no diga lo que vos queres escuchar, aunque mis lágrimas no lleguen a tu hombro, algo más fuerte de lo que nunca me imaginé me sigue reteniendo en tu recuerdo perdido.Y a pesar de buscar mil formas de olvidarte, es mejor recordar los buenos momentos y de a poco dejarte ir.

viernes, 22 de abril de 2011

Nada es como antes

Hace años que esa frase se apodera de mi vida. Que todo el tiempo la reflexión termina con esa conclusión.
Será que las cosas cambian a un ritmo más rápido del que logro adaptarme yo, o que aún estoy obstinadamente aferrada a mis raíces. No lo sé, pero caer en esa frase, darme cuenta que la respuesta es esa puta frase, sólo me hace sentir peor de lo que estaba.
La vida sigue, el mundo cambia, lo sé. Pero hay cosas que no veo por qué transmutan, no entiendo por qué se tienen que perder.

Tirada en la cama, con mil cosas que hacer, me quedo quieta, sin ganas de nada sólo por haberme cruzado con esta cruda realidad otra vez.
Y lo peor es que me siento tan estúpida. Me molesta en sobremanera esta situación, porque me siento inútil, absurda y con tantas ganas de necesitar el abrazo de gente a la que ya no puedo recurrir.

Siento que tengan leer esto, pero la realidad me golpea con fuerza,  y esta es la herida que sangra por dentro y nadie la puede notar... En algún momento debo dejar salir todo lo que llevo dentro.

Esas pequeñas cosas

En la antigüedad, había una tendencia a creer que para enamorar a una mujer debían realizar actos heroicos. La valentía y el honor ante todo. Guerreros audaces hacían suspirar a cualquier doncella.

Luego se pasó a la era revolucionaria y se pensó que el tener ideales firmes, ser intelectual y matar un par de otros tipos, enloquecería a las mujeres. Años y años de parafraseos que tenían el mismo objetivo.

Finalmente se pasó a la era capitalista. Aquí nació la famosa frase: "Billetera mata galán", donde se valorizó el tener una buena posición económica, ser innovador y ágil en los negocios. Todo para poder darle hermosas casas llenas de cuadros y adornos, mucamas y demás lujos a las damas que caerían a los pies del poderoso galán.

Hoy en día se siguen cambiando las ideas, se sigue ganando dinero, se sigue siendo valiente, pero los hombres siguen sin saber qué es lo que realmente enamora a una mujer. Piensan que son necesarias grandes demostraciones de interés, pero señoras y señores, lamento decir que las cosas más simples son la verdadera clave... Yo he llegado a enamorarme por un simple gesto, una canción, hasta por un budín... Lo último y más raro fue que me enamoré por una bolsa y un pedazo de papel.
Es el gesto, esa actitud que demuestra interés y amabilidad lo que, realmente, nos vuelve tontas enamoradas.

domingo, 17 de abril de 2011

jueves, 14 de abril de 2011

Grito de guerra

Gritó.
Gritó como si en su interior hubiera fuerzas demoniacas ansiando salir de una vez por todas. Todo el dolor acumulado, toda la agonía que sufrió, salió expedida de su cuerpo en una onomatopeya fuerte y aguda que duró hasta que sus pulmones quedaron sin aire, tirándola de rodillas al suelo.
Con las manos en el piso, su cuerpo intentando recuperarse, sintió una paz que comenzó por su vientre y se expandió a todo su cuerpo, como un orgasmo único y celestial.
Paz, por fin estaba sintiendo paz. Todo lo que la acosó, lo que la perturbó y nubló sus días, venció a todo aquello. Y en ese último grito de guerra, sintió triunfar su voluntad ante toda adversidad.
Se levantó del suelo, limpiándose la tierra de las rodillas. Mirando al cielo, respiró hondo y comenzó a caminar... Siempre mirando al cielo, siempre apostando a que todo será mejor.

viernes, 1 de abril de 2011

Cuando menos lo esperas

Estaba tratando de salir del caos en que se convirtió su vida. Idas, venidas, huídas despavoridas. Quiso dejar todo eso atrás, y por unos meses logró una seudo-paz que la ayudó a dormir por las noches.
Consiguió un nuevo empleo, buscó sacar de su vida a aquellas personas que la habían herido en el pasado. Pensó finalmente en qué era lo que le hacía bien e intentó ponerse objetivos alegres en su futuro.
Ahora el castillo que había construido para su morada parecía ser de naipes y amenazaba con caer. La peor noche en varios meses trajo consigo miedos por lo que queda fuera de su alcance, por aquello que no llega a predecir.
Sus seres queridos sufrían, su cuerpo se negaba a descansar, y el destino pareció complotado para hacerla caer en un pozo de angustia y desesperación. Sin embargo, algo de luz aún la protegía de aquellas sombras que esperaban al otro lado de la ventana ver un poco de debilidad. No se dejó amedrentar por los fantasmas. “A poner la otra mejilla”, se dijo y con la frente en alto decidió afrontar lo que venga.
Basta de lamentos, y a seguir adelante, cueste lo que cueste.