domingo, 1 de diciembre de 2013

Daños

Enjaulado y maltratado por el captor, me refugio en la esquina más lejana de la jaula, en un vano intento de alejarme del azote.
Herido y desconfiado, aprendí a no creer, a no confiar, a no dejarme acariciar. Porque hasta las caricias ya duelen en este cuerpo lleno de cicatrices supurantes y sin cerrar.
La desconfianza como escudo protector fue la única salida que encontré dentro de los barrotes que conforman mi hogar, porque en la desconfianza no hay ilusiones, no hay esperanzas, solo está la certeza de saber que no hay quien pueda ayudarnos a escapar, que detrás de cada plato de comida, detrás de cada sonrisa o palabra amigable se encuentra en realidad la mano con el látigo que me golpeará donde más me duela, en una lección de sangre y sudor, una lección de que solo soy un show para quienes se regocijan en ver los daños que con el miedo y el dolor se pueden generar.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Toma de decisiones

Es difícil. A veces más de lo que creía, pero cada vez que lo pienso me sorprendo de que resulte así.
Es muy difícil saber qué cadenas debo mantener y cuales cortar, saber distinguir entre las que me sujetan y las que me sostienen. Creo que poca gente puede notar la sutileza de esa diferencia. Quizás si se piensa que las que nos sujetan son aquellas que encontramos en las mazmorras, mientras que las que nos sostienen son como la cadena de Andrómeda, ahí tal vez vean a qué me refiero.
Pero a veces resulta muy difícil lograr esa distinción, ¿y qué se hace si cortamos las cadenas equivocadas?
¿Qué hacer cuando las posibilidades de caer a un abismo o lograr alcanzar las nubes volando son 50 a 50? Pues ahí ya queda en cada uno, en la valentía para enfrentar la incertidumbre o la precaución de evitar una catástrofe.
¿Qué harías? ¿Qué haría?
No lo sé, creo que mi tendencia a las caídas ya me curtió lo suficiente como para no temer a un abismo, por más profundo que sea, pero sinceramente hoy me resulta muy difícil, primero la distinción y luego la decisión.
No sé que hacer, así que recurro al lector ocasional, a aquel que me ha leído siempre escondido entre las sombras, a aquellos que me acompañan desde siempre. A ustedes les pregunto: ¿qué hacer?

domingo, 1 de septiembre de 2013

Vértigo

Todo se mueve a mi alrededor. Es como una sensación de vértigo que se ha apoderado de mi vida.
No sé que hacer, cómo sentir. Es recurrente el miedo que me abraza y las dudas que me sobrevuelan. Quiero luchar, pero no puedo hacerlo sola o sin saber en honor a qué... Necesito que me ayudes, que me alientes a seguir. Te necesito a mi lado.

Un deseo cruzando el límite

Hazme sufrir, hazme llorar. haz lo que quieras de mí, pero haz algo de una vez por todas.
Ven y toma lo que quieras, pero tomame de una vez, quitame la ropa y hazme gemir hasta que el placer anule mis sentidos, si es eso lo que buscas hacer.
Acercate a mí y dime todo lo que se te pase por la cabeza, sin piedad, todo aquello que te callaste hasta ahora, bueno o malo, no te guardes nada para vos. Soy todo lo que puedas imaginar y nada sin tu sombra cubriendo mis pasos detrás.
Soy un inconsciente colectivo que no vale más que los mitos urbanos sin tu sonrisa diciéndome "hola". Un bicho de ciudad sediento de historias vagas que salen por tus labios, sueños y pesadillas de mis miedos.
Quita la incongruencia de mis palabras y haz de una vez lo que viniste a hacer. Principalmente, si implica que dejemos de dar vueltas por la vida. Ven y hazme feliz.

sábado, 31 de agosto de 2013

Palabras perdidas que encontraron su destino

Nunca podré adivinar lo que piensas, porque tu mente está más allá de mi alcance. Sólo puedo esperar a que me cuentes qué es lo que buscas, qué es lo que deseas, qué esperas de mí.
Yo soy tal y como ves, nada me vale ocultar mis aptitudes y defectos, sólo me dedico a viajar por este mundo, experimentando lo que se pone frente a mí.
Pero vos sos diferente, en vos veo una sombra que no puedo trasversar, un ser con una esencia única que me atrae como un imán.
Y esa diferencia me hizo esclava de tu ser, me obligó a darme cuenta que ya no valía la pena escapar, dime qué es lo que pasa por tu mente, en qué piensas, si tengo una oportunidad.
Tus pensamientos son sólo tuyos, pero mi corazón está dispuesto a amarte sin resguardos.

martes, 20 de agosto de 2013

Cristales en el piso

Se sentó en el suelo junto a los fragmentos de vidrios regados por todos lados. El marco había hecho un ruido metálico al chocar contra la pared y la fotografía quedó tirada boca abajo.
Con su cabeza entre sus manos comenzó a llorar desconsoladamente. Algo se había roto y no era la fotografía. Algo cambió, ya las conversaciones no eran las de antes, ni los gestos, ni las miradas, los silencios, las complicidades, nada. Ahora eran dos desconocidos que se juntaban de vez en cuando a conversar. ¿Cómo habían llegado a ese punto? ¿Acaso era la distancia, la vorágine de la responsabilidad?
Sentía que la relación estaba hecha añicos como el retrato... Y ya no sabía qué hacer para recomponerlo.

martes, 13 de agosto de 2013

Papeles

No debería ser tan complicado, pero lo es.
A veces pienso que con los años, las experiencias vividas, en vez de aprender termino siendo cada vez más ilusa. Cuando debería desconfiar, me dejo convencer hasta que ya no hay vuelta atrás. ¿Y ahora qué? No puedo simplemente hacer como que nada pasó, que las cosas que siento no existen ni que soy algo que no soy.
¿Por qué si ya sabemos más cosas, menos podemos determinar? Hoy debería ser mucho más fácil que al pricipio, pero no lo es.
Hoy estoy en la encrucijada de perder lo que más feliz me hace o peder lo que soy. ¿Qué vale más, mi felicidad o mi integridad? Creo que es una pregunta que no tiene tantas arístas. Nadie me puede obligar a ocupar un lugar que no quiero, a cumplir un papel que no quiero cumplir. No quiero perder esa felicidad que tanto tardó en llegar de nuevo, con más fuerza incluso que en otras ocasiones. No quiero perderte, pero no puedo permitir que las cosas se me vayan más de las manos. No puedo dejar que me vuelvas a llevar a ese sitio del que tanto me costó salir, donde yo no importaba, donde no era nadie.
Puedo vivir sin títulos, puedo vivir sin promesas, pero no puedo vivir sin tranquilidad, con dudas y desconfianza. Eso sí que no puedo hacerlo. No de nuevo.

domingo, 4 de agosto de 2013

Una paloma que nunca se envió

Es muy injusto, lo sé. Tantas palabras escritas para otros que no hicieron ni la mitad que vos. Aunque quizás a vos no te importe tanto, yo me siento rara sin poder expresar lo que siento en palabras. Es cierto que el dolor de un amor no correspondido o enfermizo genera más metáforas que la felicidad lisa y llana. Sin embargo, hay tantas palabras lindas que escribí que toman un significado más fuerte al pensarlas con vos, que incluso me parece injusto que mis manos las hayan escrito antes de conocerte.
No, no te confundas, no digo que sos lo único lindo que he tenido ni que mi felicidad depende solo de vos. Sería una carga demasiado pesada e injusta. La verdad es que no sos lo único pero sí sos al que elijo. Porque eso hace que estar con vos sea tan fácil como respirar, que te elijo y vos también a mí.
Es por eso que me siento así, y debería decirte, dedicarte a vos la mágia de la Lampara de Aladino, las Vueltas y los Amores eternos.
Pero bueno, el tiempo pasó, esas palabras ya se fueron en el viento tras personas que ya no están. Ahora no tengo más que encontrar nuevas palabras que te signifiquen, que te representen y que te hagan sonreír. Y va a ser el trabajo más arduo que he tenido, porque es fácil describir el dolor, porque somos seres de duelo; el reto es lograr describir la felicidad, las sonrisas y tus besos y caricias por las noches. Eso me va a costar, pero si logro articular los versos tan bien como cuando escribía sobre el desamor, serán las palabras más bellas que conocerá el ser humano, porque lo que siento por vos es lo más bello que me ha pasado hasta ahora. Y dudo que algo pueda superarlo, no lo sé, pero lo dudo. Estoy enamorada como no pensé volver a estarlo, y te agradezco desde ya que me hayas despertado de nuevo y me hayas traído al mundo donde las cosas no son sólo hermosas.

Un recuerdo de otra vida

Me había llegado a convencer que era fácil, que podía con tres años de mi vida, así como así... Pero llegando al aniversario de un triste recuerdo, de una obligada decisión y una amarga despedida, me doy cuenta que no fue sencillo, que todavía su recuerdo me hace estremecer, que aún se me hace el nudo en la garganta al pensar que está en algún lugar de la ciudad, viviendo como si nunca hubiera existido en su vida.

4/08/2012

sábado, 3 de agosto de 2013

El nombre

Alguna vez supe mi nombre, pero ahora tan solo recuerdo el silencio de tu voz ausente para pronunciarlo. Recuerdo el ritmo de las letras en tu lengua y los acentos en tu risa. Alguna vez supe mi nombre, pero lo olvide todo el día que te fuiste, llevandote contigo un cuarto de mi vida.

sábado, 15 de junio de 2013

El buitre

La primera vez que noté que volaba sobre mí creo que aún era una niña. Veía una sombra que se movía en círculos a mi alrededor, imaginándome que eran las ramas de los árboles que por fin se prestaban a jugar conmigo, hasta que lo vi. Levanté mi cabeza y allí estaba, girando lentamente en círculos alrededor de un eje imaginario trazado a lo largo de mi cuerpo. Desde entonces no me ha dejado de seguir, me acompañaba todos los días y las noches, volando en círculos sobre mi cabeza, como indicándome que esperaba de un momento a otro el final.
Debo admitir que al principio fue aterrador. Imagínese, una niña con un buitre asechado sobre mi cabeza. Pero cuando empezaron a pasar los días y luego las semanas y meses, me di cuenta que ese buitre no representaba mi inminente desaparición. Había algo más, algo que generaba esa dependencia del buitre para con mi sombra. Entre las cientos de hipótesis acerca de ese buitre y yo, incluso se me ocurrió que había heredado la difícil tarea de la parca, y era porque yo misma representaba la muerte que ese buitre no me dejaba en paz.
Sin embargo, pasado tanto tiempo, comencé a darme cuenta que aquel pájaro de rapiña no bajaba nunca a tierra. No tomaba agua, no comía nada. Sólo volaba en círculos, alto sobre el eje de mi cuerpo.
Y un día lo entendí, ese buitre no presagiaba mi final, sino que intentaba alentarme a continuar, a vivir cada día como si al siguiente no fuese más que alimento para él. El buitre intentaba animarme a seguir armando mi vida, a no planificar cosas que no sé si sucederán, sino a empezar con el hoy, a exprimirlo al máximo, así el día que el buitre finalmente se sirviera de mi para su cena, sería sólo de mi carne y no de mi alma.

viernes, 14 de junio de 2013

Otro año más

El tiempo pasa. Aun aunque yo quiera creer que no es así, que los años dentro de la eternidad no significan nada... Pero ya no puedo seguir en esa farsa, ya no me creo que 12 años no es nada. Pasan las horas, se acerca otro cumpleaños y tan sólo se hacen notar las ausencias que me acompañan festejo tras festejo, reencuentros prometidos que nunca se cumplieron.
Se viene otro año más y yo, a la que nunca le importó el paso de los años, siento que esta vez estoy a punto de derrumbarme bajo los cimientos de mi propia edad.
Quizás es la ansiedad que me carcome el cerebro, que habiendo dejado de fumar hace algo menos de un año atrás, aprovecha el más mínimo espacio para torturarme. No lo sé, realmente no lo sé. Aunque cada vez sucede menos, hay veces que espero que todo sea un sueño y me pellizco para despertar. Pero como la Alicia de Tim Burton, no funciona. Porque no es un sueño, aunque a ello se parezca. Es la realidad, la cruda y fría realidad. De que estoy aquí, de que no están más, de que nunca van a regresar.
Es la realidad de que me toca otra mochila, que me toca hacer otra ruta al caminar, es el otro platón de la balanza.

martes, 11 de junio de 2013

El sueño más perfecto

Mentiría si dijera que podría volver atrás... Y no sé mentir. Así que sólo puedo admitir que estoy completamente entregada a tus caricias, a tus abrazos y a tu calor que me conforta y me seduce cada día más.
Sos todo lo que siempre busqué y apareciste sin que te esperara. Te volviste de a poco el dueño de mis sueños, el creador de alegrías y el guardían de mis temores. Me apoyaste y te quedaste cuando más te necesité. Y te quedas, me apoyas todos los dias con tan sólo una sonrisa.
Me resulta increíble, nunca pensé sentir algo como lo que siento por vos. Es tan lindo ver el brillo de tus ojos luego de haber estado tanto tiempo escondida en los rincones más oscuros de mi alma. Me despertaste, me trajiste la felicidad y la compartis conmigo sin escatimar. Sé que parece cursi, sé que no es tan metafórico como yo suelo escribirlo, es que no hay más palabras para describir lo hermoso de estar con vos. Sos el sueño más perfecto, que se hizo realidad.

martes, 30 de abril de 2013

Insueños

Ya he tenido sueños que me despierten con un amargo sabor en la boca... Pero no me preocupaban demasiado, en esa epoca era algo normal tener pesadillas, hasta incluso despierta.
Ahora me resulta raro, me pone nerviosa que sueñe algo que me logre despertar a la 5 am un martes. Porque no debería haber nada que me asuste tanto en un sueño ya... Sin embargo es la segunda noche que abro los ojos, siento ese sabor pastoso en mi boca, y al mirar el reloj ni siquiera estoy cerca de la hora de levantarme habitual.  Por eso estoy aquí, sentada en mi computadora escribiendo estas palabras, porque mi cerebro me está diciendo: "Dale nena, es hora que vuelvas a escribir, y poner en letras todo lo que no terminas de hablar".
Siempre fue así, antes no lograba decir nada, no tenia el espacio o dolían demasiado las palabras. Ahora que ya tengo mi escenario, que mi libreto está listo para que lo escriba con lo que quiera, aún asi me despierto con las sábanas revueltas, preguntándome por qué?
Y pensando un poco, entre ayer y hoy, me doy cuenta que el miedo que siento lo he sentido antes; no de la misma manera, no por las mismas razones, pero sé que alguna vez he temido a lo mismo: a perder. Perder lo lindo que tengo ahora, a esa persona que me arranca una sonrisa cada mañana y me mantiene iluminada el resto del día. Esa persona que con tan sólo una palabra logra disipar todas las sombras que vienen a confundirme. La misma persona que ha logrado eliminar todas las muralla que habia construído a mi alrededor para protegerme de cualquier intento de llevarme nuevamente al campo de batalla que implica estar enamorada. Y el pudo con todo eso: con mis miedos, mis barreras, mi insistencia en no creerle. Finalmente me sacó de esa prisión autoimpuesta y me trajo al mundo real, con sus altibajo, con sus noches con sueños malos, con su abrazo para quitarme el frío. Me trajo al mundo donde nuevamente me toca ponerme a escribir, a decir que algo me está pasando y no me deja dormir, pero la diferencia creo que radica en lo que hago luego de despertar con el sabor amargo en la boca... Esta vez no lloro, no pienso "maldita sea", sino que miro a mi alrededor para recordarme que estoy en el Ahora y sonrío sabiendo que a esta misma hora, mañana, me podré dar vuelta y refugiarme entre sus brazos para disipar cualquier ataque del miedo en los sueños.

martes, 2 de abril de 2013

Miedos

Cuando sentis ese escalofrío que te recorre la espalda y se expande hasta la punta de los dedos, ya es el punto en que no sabés qué más pensar, y tu cuerpo te trata de indicar que debes detener toda esa neblina que se asoma a tus ojos y enfriar la cabeza. Porque no tiene sentido seguir regando la tierra si la lluvia ya se encarga de eso. Es absurdo deshidratarse y tu cuerpo te lo advierte, te indica que debes respirar hondo y esperar... Sólo esperar a que ocurra lo que tenga que ocurrir, a no desesperar y aguardar los sucesos. Porque por llorar el miedo no se irá, al contrario, se alimenta de tus lágrimas, vive de ellas y las usa como combustible para atormentar tu cerebro con supuestos y mentiras.
Así que ya sabes, cuando sientas ese escalofrío que te recorre el cuerpo, debes respirar hondo y tranquilizarte, siempre hay quien te de una palabra de consuelo y aliento. Y sino, siempre puedes volver a leerme. Aquí estaré y intentaré reconfortarte con mis palabras...

martes, 12 de marzo de 2013

No debería estar escrito

No me animo a escribir las palabras que describan lo que siento. Debo admitir que tengo miedo. Muchisimo. Aun sabiendo que tus ojos jamás llegarán a leer esto, temo que lo que diga pueda llegarte de todos modos. No porque sea algo malo, ni nada de eso, sólo no quiero decirte aún lo mucho que te quiero, que te necesito, lo bien que me haces. Tengo miedo que mis sentimientos te alejen, te hagan salir corriendo y nunca más volver. Me aterra decirte lo que siento y que no sientas lo mismo. Ya me ha pasado, y no está bueno. Nunca es bueno, pero luego de tantas veces que te pasa, termina siendo peor. Porque me demostraría que el destino ya me ha vetado en el amor. Me haría darme cuenta que no merezco la felicidad que me das y así tendría que dejarte ir, sin más. Calladita la boca y sentada en el rincón de los culpables. Verte ir y que seas feliz lejos de mi lado. No, aunque suene egoísta, eso sería terrible para mí. Quiero ser la mujer que te haga feliz, aquella por la que sonrías cada mañana. La que está ahí para abrazarte cuando sientas frío, cuando necesites unos mimos, cuando necesites apoyo. Quiero ser la que te haga feliz. Te quiero.

domingo, 3 de marzo de 2013

Palabras de una estrella

Hubo un tiempo en que fui Sol e iluminé todo lo que me rodeaba... Luego fui Gigante, arrasando en una explosión con fuego y humo todo lo que estaba cerca. Ahora que soy una enana blanca parezco fría y vieja, pero en mi interior sigue viviendo ese fuego que una vez fue motor de mil batallas, cientos de victorias y otras cuantas derrotas. Sigue latiendo el corazón puro de un fénix que renacerá para volar libre por los cielos, brindando magia y esperanza a todo el que lo vea.

sábado, 12 de enero de 2013

Convicciones

Estaban sentados en un café. Una escena que se repetía frecuentemente, pero esta vez algo la hacía diferente. Atmósfera. Algo susurraba cambios en el aire, y se podía sentir.
-Se te enfría el café.
-Me gusta frío. No es eso lo que te preocupa… La temperatura del café. ¿Qué pasa?
-Vos no queres estar conmigo.- y siguió hablando antes de que él comenzara a protestar- Para vos estamos bien así, en el aire, pero yo no quiero seguir así. Y no hablo de títulos ni relaciones serias, solo hablo de saber qué es lo que queres.
-¿A qué te referís? Si no queres una relación seria, ¿qué es lo que queres?
-Saber que vos queres estar conmigo. Me da la sensación que te da lo mismo estar conmigo que con cualquiera, y a mí no me sirve que sea conmigo o con la primera que pase por la puerta. – Suspiró- No, no me refiero a sentimientos… A que “me quieras” ni a enamoramientos, hablo de la sencilla convicción de querer estar con una persona. Y yo la tengo: yo quiero estar con vos; pero siento que vos no. Y así no me sirve.
Se lo quedó mirando un rato y finalmente lo besó, “uno de esos besos que humillan a la soledad” y se fue, dejando todo como estaba, él sabría que rastros había dejado en su vida.