lunes, 22 de mayo de 2017

Para que sirven las historias

Uno diría que las historias sirven para transmitir conocimiento, experiencias, emociones. Pero me gustaría darle una vuelta de tuerca al tema y pensar para que sirven hoy en día, cuando ya está casi todo dicho, cuando Google y YouTube te pueden convertir en un experto del tema menos pensando.
Hoy en que todo está a un clic de distancia, las historias cumplen otro papel, uno más íntimo y vital, diría yo.
Y es que las personas utilizan las historias para desnudarse en cuerpo y alma frente a la multitud, quizás sea por la necesidad (siempre la terrible necesidad) de transmitir los sucesos que creemos que son más importantes y transcendentales de nuestras vidas para sentirnos escuchados en medio de tanto ruido. O tal vez es un fenómeno social que nos expone frente al mundo sin tapujos. O tal vez no.
Hay una posibilidad de que las historias sirvan solamente para llamar la atención de aquella persona en quien pensamos día y noche, para saber si sabe de nuestra existencia y le interesa algo de nuestra persona. Las historias cumplen hoy su papel más importante, buscan unir a dos personas para crear juntos una nueva historia.

lunes, 15 de mayo de 2017

Una semilla

La mañana fresca chocó contra mi rostro sin piedad. Miraba el reloj haciendo cuentas rápidas de los minutos que me quedaban. Caminé deprisa por las calles del barrio, dándome cuenta a cada paso que ese día era aquel que estaba esperando hacia días, semanas incluso.
El día en que un pensamiento arribaría a mi mente y se instalaría allí como una semilla que se aferra a una primavera tardía. Levanté mi cara y mis ojos se transportaron más allá del plano de esta realidad. Vieron mi vida, otras formas de mi vida que podrían haber sido.
Volví a la calle que caminaba, al tiempo que transcurría, pensando qué podía hacer para recuperar el camino, para dejar de sentirme una caminante por inercia para ser una hacedora de senderos nuevos. Y la semilla estalló en un remolino de verdes tallos con radicales ideas como flores. Había llegado el día irremediable en que ya nada podría evitar que fuese aquella persona que tanto anhelé ser: libre de toda cadena, libre de mi sombra, libre por fin.

Las luces del sur

Con un brillo propio, mágico, inspirador, el sur tiene su propia alma.

sábado, 22 de abril de 2017

Duda

Los ojos de Ana estaban vueltos hacia la ventana, pero su mirada ausente no enfocaba nada en particular. Estaba perdida en sus pensamientos, en recuerdos de años de antigüedad. Recuerdos de una época donde las cosas parecían más sencillas. Una lágrima se deslizó desde sus ojos y recorrió su mejilla hasta perderse en el pañuelo que le abrigaba el cuello.
Volvió en si dando una sacudida de cabeza, las dudas la atormentaban de vez en cuando si se detenía mucho en esos recuerdos: ¿Volver atrás? ¿Hacer como si nada hubiera sucedido?...
No, sabía que esa no era la solución, probablemente sólo era buscarse nuevos problemas. Debía aceptar las consecuencias que el tiempo le había mostrado a lo largo del camino que había elegido.
"Es que a veces resulta difícil", pensó, mirando nuevamente hacia la calle por su ventana, y en ese momento escuchó la canción que estaba reproduciéndose en su notebook, que le provocó media sonrisa por la coordinación de la música y sus nublosos pensamientos: "Yo por ateo y racional no tengo a quien rogarle, vos tan insegura que queres cambiar de vida...".
La sonrisa se desvaneció tan rápidamente como había aparecido cuando recordó quién le había hecho escuchar la canción por primera vez. Volvió a mirar los apuntes que tenía sobre la mesa ratona, convenciéndose de que el destino le había hecho su jugada y ella había apostado mal. Era hora de dejar de pensar en sueños inconclusos, de esperar cosas que no iban a pasar. Era hora de tratar de hallar un nuevo camino, ese que le permitiera sentirse segura de que sus pasos no la traicionarían una vez más.

martes, 21 de marzo de 2017

Colores en el viento

Una voz o una sonrisa puede iluminar tanto o más que la luz más potente que puedas encontrar.  Es sólo cuestión de saber apreciar el sentimiento detrás del gesto, los misterios que ocultamos en nuestros ojos, como los colores ocultos en el viento que ansían ser descubiertos.
Hay millones de cosas que no decimos con palabras, que forman parte de nuestro mensaje más importante, aquel que puede cambiar el camino que transitamos si la persona adecuada lo descifra.

lunes, 6 de febrero de 2017

Como comienzo al final

Como las líneas paralelas en el infinito, el comienzo y el final se buscan, se unen y se vuelve parte de una misma cosa.
Es inevitable pensar que para que un comienzo tenga sentido, es necesario que se haya sucedido un final. Ya sea una etapa, ya sea una vida, todo en este universo se compone de estos dos elementos básicos que parecen antagónicos y sin embargo guardan muchas más semejanzas de los que a primera vista se puede imaginar.
Y es precisamente la existencia de uno lo que da razón a la existencia del otro. Un comienzo demarca un punto de inflexión, un nuevo rumbo, un nuevo horizonte que alcanzar. Mientras que el final demarca otra vuelta del camino, un cambio, una despedida de lo que nos acompañaba hasta el momento. Ambos sucesos son marcas que dejan mella en nuestro ser, tanto porque ayudan a entender como evolucionamos y porque nos permite darnos cuenta que hemos podido aprender, ya sea a buscar lo que creemos que nos hará felices, como puede ser aprender a soltar aquello que nos hace mal.
Es gracias a los comienzos y finales que podemos decir que hacemos nuestro camino, que nos permite marcar en nuestro mapa aquellos rincones oscuros del alma que exploramos. En ambos casos, emprender un comienzo como un final, implica un riesgo, implica una aventura, implica un acto de valentía. El comienzo y el final son un acto de fe en nosotros mismos, que están allí, esperando que decidamos por qué camino ir.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Las olas del mar

Una mirada, un instante, un suspiro.
Un roce al pasar, una media sonrisa, un silencio.
Hay momentos que son realmente difíciles de explicar,
tanto como contar las olas del mar.
Y tan preciados como una perla hacen mella en un corazón oxidado.
Tan fugaces como una estrella me dejan pensando,
si tal vez, sólo tal vez, no sean un espejismo en el desierto
o un susurro del viento.
Sino que sean reales,
sinceros.

Ya ves, es algo difícil de explicar,
pero cuando lo sientes,
es casi imposible de olvidar.